La materia que no figura en el boletín pero califica para toda la vida.

Un chico que no se alimenta bien tiene menos energía para concentrarse, más dificultades para aprender y un futuro más limitado del que merece.

En nuestro país, 3 de cada 10 chicos y adolescentes atraviesan inseguridad alimentaria¹ y 4 de cada 10 tienen exceso de peso² (sobrepeso u obesidad). Ambas problemáticas conviven en la denominada doble carga de la malnutrición, que puede darse en un mismo barrio, en una misma familia e incluso en una misma persona cuando consume demasiadas calorías vacías y pocos de los nutrientes que su cuerpo y cerebro necesitan para desarrollarse.

Comer bien para aprender mejor

La alimentación no es solo una cuestión de salud: es una condición para aprender.

Pero comer bien no depende solo de la voluntad. Ni tampoco se construyen hábitos saludables solo con información.

Se necesitan herramientas, acompañamiento y entornos que lo hagan posibles. Y entonces la escuela aparece como un lugar clave por excelencia: es uno de los pocos espacios que llega a todos los chicos y que puede convertir los aprendizajes en prácticas cotidianas para todos los días.

Así pasó en la Escuela N° 22 de Monte Grande, provincia de Buenos Aires:

Cuando suena el timbre del primer recreo y los chicos de 5to grado arman un desayuno comunitario: juntan los pupitres para formar una gran mesa, reparten compoteras con yogur, lavan y cortan fruta, ponen bandejitas con copos de cereal y hasta con frutos secos. Cada uno llevó algo y ahora comparten entre todos.

Tan solo unas semanas atrás, algunos no comían nada en el recreo. Otros traían galletitas o alfajores. Y muchos hacían fila en el kiosco para comprar lo más pedido: panchos, papitas y gaseosas.


No cambió el presupuesto de esas familias. Cambió lo que aprendieron en el aula.

La escuela 22 participó de uno de los programas educativos que desde Fundación Educacional implementamos junto a nuestros aliados que hacen posible que podamos llegar con recursos educativos de calidad a contextos donde más lo necesitan.

Aprender a comer bien desde la escuela

El programa comienza con una capacitación docente a cargo de nuestra Lic. en Nutrición quien presenta los temas y la dinámica de implementación escuela por escuela. Trabajamos en 5to y 6to grado para que los contenidos estén alineados a la currrícula oficial.

Se entregan materiales para cada participante: docentes, alumnos y familias así como material adicional para el aula. De esta manera, cada docente aborda los distintos temas según su planificación y sus tiempos.

Durante toda la implementación, desde Fundación Educacional brindamos acompañamiento a cada docente a través de mensajes, llamados para responder consultas y nuestra plataforma online para brindar información específica y material adicional.

Al finalizar, cada escuela comparte con la comunidad lo que aprendieron. Y entonces:

  • preparan ferias de ciencias
  • arman muestras artísticas: canciones, obras de teatro, videos, programas de radio
  • crean campañas de concientización para las familias y para los grados más chicos
  • inician y mantienen huertas
  • generan sus propias recetas y arman recetarios viajeros

Cuando una docente recibe herramientas, la educación alimentaria no se queda en el aula. Viaja a la casa, llega a la mesa familiar y se queda para toda la vida.

Desde hace casi 20 años, llevamos esta experiencia a más de 2500 escuelas de todo el país junto a aliados que también entienden que la salud y la educación son las bases para un futuro sostenible. Llegamos a más de 466 mil alumnos y sus familias y capacitamos a más de 20 mil docentes en 14 provincias argentinas.

Lo que cuentan las docentes:

«Fue un gran desafío llevar el programa al aula, pero los chicos disfrutaron de las actividades propuestas. Cuando hicimos la ensalada de frutas como merienda saludable, muchos niños se animaron a probar por primera vez kiwi y arándanos.»
(Escuela N.° 1367, Rosario, Santa Fe)

«Cambiaron lo que comen en el desayuno. Entre varios arman desayunos grupales saludables, con cereales o frutas.»

(Escuela N.° 61, Mar del Plata, Buenos Aires)

«Cada semana, un alumno llevaba una de las recetas para degustar con sus compañeros en la merienda. Antes de repartir, explicaba cómo la había hecho, quién lo había ayudado y qué ingredientes había usado.»

(Escuela N.° 100, Añelo, Neuquén)

Hay una materia que no figura en el boletín, pero que califica toda la vida: la educación alimentaria en el ámbito escolar.

Porque aprender bien empieza por comer bien. Y eso no debería depender del lugar donde se nace.


Fuentes:

¹ Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), Encuesta de la Deuda Social Argentina 2025: 28,8% de chicos y adolescentes con inseguridad alimentaria. ² Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2, 2018-2019), Ministerio de Salud de la Nación: 41,1% de chicos de 5 a 17 años con sobrepeso u obesidad.