Entornos escolares: Que los hábitos saludables no falten a clases

De acuerdo a un informe de Unicef y la Federación Interamericana del Corazón (FIC), “uno de los principales determinantes de la obesidad es la exposición a un entorno obesogénico y las respuestas inadecuadas a ese entorno” como  pueden ser: “los comportamientos alimentarios de tipo adictivo, la ingesta calórica elevada y el sedentarismo”.  

El entorno está formado por todo aquello que nos rodea: nuestra casa, la escuela, la oficina, el barrio, los lugares públicos. Se lo llama obesogénico porque nos lleva a comer de más alimentos muy procesados y ricos en grasas, azúcares y sal y a movernos muy poco. Es decir, que favorece la obesidad.

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) plantean la meta de detener el aumento de la obesidad a través de acciones que transformen ese ambiente obesogénico actual brindando oportunidades para promover el consumo de alimentos nutritivos y el aumento de la actividad física

El entorno escolar es un ámbito ideal para promover la incorporación de hábitos saludables porque los chicos pasan una parte importante de su vida en la escuela y también, es el momento en el que se desarrollan las preferencias alimentarias, que suelen persistir a lo largo de la vida. 

Pero en las escuelas de nuestro país, de acuerdo a datos de la Encuesta Mundial de Salud Escolar, de 2016:

·       8 de cada 10 tienen un kiosco.

·       De esos kioscos, 9 de cada 10 ofrecen productos de bajo valor nutritivo como bebidas azucaradas, golosinas, helados, snacks, galletitas dulces o panchos, entre otros.

·       Más de la mitad (58,6%) exhiben carteles o publicidades de gaseosas.

·       Sólo la mitad de las escuelas cuentan con bebederos en los patios o dispensers de agua potable gratuita.

Además, con el inicio de las clases, comienzan las dudas de muchos padres y madres: ¿qué comen los chicos en la escuela?, ¿pueden tener opciones más saludables?, ¿cómo hacer para que no consuman tantas golosinas y gaseosas?, ¿están lo suficientemente activos?

A veces estas dudas se canalizan en los famosos “chat de mamis” o “chat del grado”, en los cuales circula todo tipo de información. 

Por eso, desde Fundación Educacional nos propusimos hacer de marzo el MES DE LOS ENTORNOS ESCOLARES SALUDABLES para lograr que: 

–          Desde los kioscos escolares, haya más oferta de alimentos nutritivos como frutas, cereales o yogures. Está comprobado que la exposición repetida a los alimentos influye en las preferencias de consumo, es decir que si hay más oferta visible de alimentos más nutritivos, hay más probabilidad de que los chicos (y los grandes) los elijan.

–          Desde la escuela, haya acceso a agua potable gratuita, en bebederos o dispersers, o bien que los chicos se motiven a tener sus propias botellitas de agua.

–          Desde la escuela, se incluyan contenidos sobre educación alimentaria y hábitos saludables

–          Desde la casa, se promuevan elecciones de alimentos más saludables.

 

De acuerdo al documento de Unicef y FIC, han demostrado ser exitosas aquellas acciones que son integrales, participativas y sostenidas en el tiempo. ¡Y eso es lo que hacemos desde Fundación Educacional!  

Informamos para expandir conocimientos específicos de salud y alimentación, adaptando la información científica a cada contexto, edad y realidad de los grupos con los que trabajamos. Motivamos a chicos y a grandes para que se pongan en acción y se vuelvan protagonistas del cuidado de su salud. Desarrollamos herramientas didácticas y lúdicas para seguir trabajando la temática en la sala, en el aula y en el hogar.

Entre todos podemos transformar los entornos escolares en más saludables. ¡Que los hábitos saludables no falten a clase!