Aunque en el mundo se producen alimentos suficientes para todas las personas, 645 millones padecen hambre y 2.690 millones no pueden permitirse una dieta saludable.
La FAO propuso «Innovar hoy para nutrir mañana» como el lema 2026 del Día Mundial de la Alimentación. Destacando la importancia de unir ciencia, tecnología y conocimientos tradicionales para construir sistemas agroalimentarios más sostenibles, capaces de alimentar a las personas sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.
Si hablamos de «soluciones con visión de futuro» para una alimentación saludable y sostenible, tenemos que hablar de Educación Alimentaria. Es una estrategia de salud que iguala el acceso a la información; brinda herramientas para decidir y empodera a las persona a preparar y consumir alimentos que favorezcan su salud cuidando el planeta.
La innovación empieza en la mesa, en el aula, en la oficina…
Con Educación Alimentaria podemos transformar hábitos desde edades tempranas. Su impacto puede empezar antes de lo que imaginamos: en una clase, en una comida compartida, en un comedor comunitario o en las conversaciones cotidianas en la oficina.
Porque cuando una persona aprende, ese conocimiento puede multiplicarse y transformar a toda una comunidad. Así lo comprobamos en Fundación Educacional desde hace casi 20 años. Llegamos a más de 2.500 escuelas y 466.000 estudiantes y familias en 14 provincias del país, convirtiendo el conocimiento en oportunidades para construir hábitos más saludables y sostenibles.






El Día de la Alimentación pone el tema en la mesa una vez al año. El desafío es sostener la conversación los 364 días restantes. Porque sin alimentación adecuada no hay aprendizaje, ni salud, ni desarrollo. Sin alimentación no hay futuro.
¡Innovar hoy también es educar! La innovación empieza en la mesa, en el aula y en la oficina.
Y apostar por la Educación Alimentaria es invertir en salud, bienestar y futuro.