En números, nuestro 2025 se vería así:
- Cumplimos 18 años que avalan nuestra experiencia
- Llevamos nuestras acciones a 6 provincias del país
- Un total de 68 escuelas (Jardín, Primaria y Secundaria) participaron de nuestros talleres y programas educativos
- 151 docentes se capacitamos en temas de nutrición y hábitos saludables y recibieron herramientas para abordar esos temas en el aula
- 4266 chicos, chicas y sus familias aprendieron y se pusieron en acción por el cuidado de su alimentación y su salud
Y esos números darían cuenta del impacto de nuestro trabajo.



Incluso podemos analizar los resultados cuantitativos de nuestras encuestas y decir que:
Un 87,5% de docentes calificó los contenidos de «muy claros», lo que facilita replicar los mensajes en el aula*.
El 100% de docentes valoró la capacitación y dijo que las actividades ayudaron a abordar los contenidos con su grupo. Destacaron cada uno de los materiales: 92,1% la guía docente, 90,8% la guía para estudiantes, 77,7% la plataforma digital, 72,4% la sección para las familias**.
El 94,4% percibió que el programa en la escuela generó nuevas conversaciones en casa*.
El 85,5% de docentes percibió cambios en los hábitos de alimentación, hidratación y actividad física de sus estudiantes**. ¡Y un 83,3% cambió sus propios hábitos*!
Ahora bien, más allá de esos números está lo «simple»:
Hay una familia que se reunió en la mesa y compartió el momento de la comida.
Hay aulas que se transformaron en un laboratorio de hábitos saludables: chicos y chicas llevaron frutas para armar desayunos saludables o ensaladas comunitarias para compartir en la escuela.
Una escuela inició una huerta y cosecharon hojas verdes que comieron en el campamento.
Un quinto grado armó un programa de radio escolar y difundieron campañas de alimentación y de cómo obtener agua segura en una zona que no cuenta con agua de red.
Hubo cambios en las mochilas y el los recreos. «Cambiaron lo que comen en el desayuno. entre varios arman desayunos grupales saludables, con cereales o frutas” nos dijo Soledad, maestra de la Escuela Nº 61 de Mar del Plata (Prov. de Buenos Aires)
“Hicieron las recetas junto a sus familias» nos contó Evangelina, maestra de la Escuela 100 de Añelo (Prov. de Neuquén) y agregó que «cada semana, un alumno llevaba una de las recetas para degustar en la merienda y antes de repartir, explicaba cómo la hizo, quién lo ayudo y los ingredientes que utilizó”
Aparecieron frutas en la escuela, más agua y menos ultraprocesados. Los cambios llegaron a los hogares y a las familias.
¡Y es que lo simple… transforma!
Celebramos un año más haciendo algo «simple». ¡Ahora nos preparamos para un nuevo año transformando familias, escuelas y comunidades con Educación Alimentaria para todas las personas!






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Referencias:
* Informe final del Programa de Educación Alimentaria en escuelas junto a Terminal Zárate y Brent Energía, del Grupo Murchison (resumen del informe en este link).
** Informe final programa «Comer rico, comer sano» de Molinos Río de la Plata, décima edición 2025 (resumen del informe en este link).